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La Blunty: una voz mendocina que encontró su camino entre el soul, el R&B y el rap
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**La artista mendocina, nombre artístico de Soledad Alanís, repasa sus comienzos en la música, su vínculo con el hip-hop y el encuentro con FL3, con quien creó Madre Música. Entre canciones, recuerdos y experiencias personales, construyó una identidad que cruza el trap y la música urbana de Mendoza.**
La Blunty, nombre artístico de Soledad Alanís, asegura que cantar estuvo presente en su vida desde siempre. “Me acuerdo de querer cantar desde que tengo recuerdo de que empecé a hablar, empecé a cantar”, cuenta. Sin embargo, el personaje artístico comenzó a tomar forma durante la adolescencia, entre reuniones con amigos y primeras aproximaciones a la escena musical. “La Blunty se formó en un personaje más adolescente”, explica, y recuerda que el nombre nació de una expresión que repetía en aquellas juntadas: “Armemos un blunt, siempre tenía blunt”. Así, casi de manera espontánea, surgió Blunty, junto a amigos que también se dedicaban a la música.
Antes de encontrar su identidad como artista, hubo otra pasión que marcó su recorrido: el skate. La Blunty recuerda sus días andando en la Plaza San Martín como una etapa fundamental para acercarse a la cultura hip-hop. “Fue una pasión que no cambio por nada porque fue la que me guió al camino hip-hop que tengo”, señala. Con el tiempo, esas experiencias fueron ayudándola a descubrir qué música quería hacer y qué lugar quería ocupar dentro de la escena. Para ella, cada etapa funciona como una preparación: “Todo en tu camino te va demostrando y entrenando para que cuando llegue el momento estés lista”.
### MADRE MÚSICA
El momento decisivo llegó durante la cuarentena de 2020, cuando conoció a FL3, quien actualmente es su compañero y con quien comenzó a trabajar musicalmente. El primer acercamiento surgió a partir de una canción: “Che, estaría bueno que hagamos una canción”, le propuso él. La participación de La Blunty estaba pensada inicialmente para un estribillo de un disco que FL3 estaba realizando, pero aquella colaboración terminó convirtiéndose en algo mucho más grande. A partir de ese encuentro decidieron grabar sus propias canciones, buscar un productor y comenzar a construir un espacio de trabajo.
FL3 explica que la idea derivó en la creación de Madre Música, una productora que nació en plena pandemia con la intención de generar oportunidades para artistas de la escena local. “Yo siempre fui autodidacta, también produzco, toco instrumentos, me gusta hacer música”, cuenta. Al observar las dificultades que tenían muchos músicos mendocinos para acceder a un lugar de grabación y a conocimientos técnicos, decidió impulsar un espacio que pudiera brindar herramientas y asesoramiento. La propuesta buscaba que artistas locales pudieran encontrar un lugar donde grabar y aprender sobre producción, micrófonos, ecualización y otros aspectos del proceso musical.
LaBluntyEnVivo
### CÓMO NACIÓ LA CANCIÓN OYE MI NEGRA
Una de las canciones que mejor refleja el mundo personal de La Blunty es “Oye mi negra”, surgida de una etapa de tristeza y de cuestionamientos personales. La artista recuerda que por entonces atravesaba una situación complicada y que había comenzado a aceptar vínculos que no le hacían bien. “Uno es más boludito y no sabe cómo respetarse a uno mismo y acepta cosas en la vida que no le hacen bien, ya sean amistades, amores”, reflexiona. En ese momento encontró refugio en su familia, especialmente en su madre, a cuya casa iba frecuentemente buscando contención.
Una frase de su madre terminó transformándose en el punto de partida de la canción y en una enseñanza que todavía conserva. “Bueno, nena, ya está, es hora de que dejes de sufrir”, recuerda que le dijo. Y luego llegó una frase que La Blunty todavía repite: “La tristeza la tenés ahí, pero el sufrimiento es opcional”. Aquellas palabras la llevaron a mirarse de otra manera, a recordar quién era y a recuperar la confianza en sí misma. “Mi mamá siempre me inspira una banda en las cosas que escribo”, reconoce. Desde ese lugar nació una canción atravesada por la vulnerabilidad, pero también por la posibilidad de reconstruirse.
### LA GRABACIÓN DE UN DÍA A LA VEZ
Otro episodio que muestra el espíritu con el que La Blunty y su equipo producen sus canciones ocurrió durante una jornada de nieve en Mendoza. Ante la posibilidad de tener un paisaje excepcional, decidieron aprovechar el momento y registrar un video de “Un día a la vez”. “Aprovechen ahora, agarren el celu, vayan a filmar un día único en Mendoza, no va a haber otro”, fue la idea que impulsó la grabación. Sin demasiados recursos, tomaron un celular, dos luces de emergencia y convocaron a un amigo, Hurjo, para ayudarlos con la edición.
CerroDelaGloriaLaBLunty
El destino fue el Cerro de la Gloria y allí, entre la nieve y el frío, realizaron las tomas. La producción fue completamente artesanal: eran apenas tres personas y tenían que turnarse para filmar, sostener las luces y actuar frente a la cámara. La última toma terminó teniendo un protagonista inesperado. Ya de noche, mientras intentaban completar la escena, apareció un amigo llamado Martín bajando en bicicleta por el Cerro de la Gloria. “Martín, pará”, le gritaron. Le pidieron que los ayudara a sostener la luz y así pudieron terminar el video. La situación, recuerda La Blunty entre risas, terminó dándole a la grabación un carácter espontáneo e irrepetible.
Entre el soul, el R&B, el rap y los sonidos de la música urbana mendocina, La Blunty continúa construyendo una identidad propia. Su recorrido combina experiencias personales, vínculos, aprendizajes y una búsqueda artística que comenzó mucho antes de que existiera el nombre con el que hoy se presenta. Desde aquellas primeras canciones imaginadas en la adolescencia hasta el trabajo junto a FL3 y Madre Música, la artista encontró finalmente el espacio para sacar afuera a ese personaje que, como ella misma dice, “está hace un montón de años esperando salir”
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